Locuciones populares-Canguingos y patas de peces.



Canguingos y patas de peces.

Se utilizaba para designar irónicamente las cosas habituales, como si se tratase de objetos novedosos y maravillosos.

Los canguingos no son nada, es una palabra que alude a un animal o a una parte de un animal ficticio. Se dice que una señora estaba muy harta de que sus hijos llegaran a casa y justo , a la hora siempre preguntaban lo mismo, "que hay de comer". A  pesar de los esfuerzos económicos e imaginativos, para ofrecer cada día algo bueno y diferente, sus hijos todos los días preguntaban lo mismo al traspasar el quicio de la puerta, "que hay de comer"...
Un dia volvieron los retoños e hicieron la misma pregunta de siempre, la madre ya harta sin pensarlo les contestó, "Canguingos y patas de peces". Los niños se sentaron a la mesa tan contentos, y esperaron con impaciencia el plato de los canguingos y patas de peces. Cuando la señora destapó la olla y los muchachos vieron que eran lentejas, claro, sufrieron una gran decepción. Yo me imagino la escena y me parto de risa, de hecho estoy riendo ahora mismo.




Yo entiendo a la señora, ya que esa escena me suena muy familiar, y a todas las mamas, ¿verdad?

Frases de Carmen Silza

Carmen Silza

Locuciones Populares-Las cuentas del Gran Capitán



Las cuentas del Gran Capitán.

Se refiere esta locución, a las previsiones y a la contabilidad desorbitada, injustificadas. En general, se utiliza para recriminar ilusiones o fantasías económicas o de otros temas.

El Gran Capitán era el apodo de Gonzalo Fernández de Córdoba, este sobrenombre se le otorgó por su buena disposición para la guerra. Su cometido más importante lo llevó a cabo en la conquista de Nápoles para el reino de Fernando de Aragón y tras la magnífica conquista de la ciudad Italiana se le adjudicó este apelativo. En esa batalla Gonzalo perdió los libros de cuentas, y elaboró otras falsas. Esta anécdota está extraída del libro "Crónicas del Gran Capitán de 1580, y aunque se certifica que está firmado de puño y letra, ya en aquella época se conocía su falsedad.



Esta claro que, en aquellos tiempos ya existía la pillería. 
Hoy por hoy, se sigue igual o peor, todos queremos la verdad, pero no queremos ser honestos.
Y es curioso que, el hipócrita, suele despreciar al que miente...Controversias, así va la vida.

Charada Juego de Letras